jueves, 11 de febrero de 2021

¿Ventanas o espejos?

“Jamás el oro ha sido para mí la base de mi confianza y seguridad. Jamás mi dicha ha consistido en tener grandes riquezas o en ganar mucho dinero. He visto brillar el sol y avanzar la luna en todo su esplendor, pero jamás los adoré en secreto ni les envié besos con la mano. Esto habría sido digno de castigo; ¡habría sido negar al Dios del cielo!” Job 31,24-28

“Un día, el rabino Eglón recibió la visita de un hombre muy religioso, muy rico y muy avaro. El rabino lo llevó a una ventana. ¿Qué ves?, le preguntó. Veo gente, le respondió el rico. Entonces el rabino lo llevó ante el espejo. ¿Y ahora qué ves?, volvió a preguntarle. Me veo a mí mismo, le contestó el otro. El rabino entonces le dijo: Pues, en la ventana como en el espejo, hay un cristal; sólo que el del espejo se halla recubierto por una capa de plata y, a causa de la plata, no se ve al prójimo, sino se ve uno a sí mismo.” El dinero, los bienes materiales, ni lo uno ni lo otro es malo de por sí; lo que lo vuelve malo es el mal uso que le damos. Cuando nuestro bienestar material está fundado sobre el aprovechamiento que hacemos de las circunstancias que nos rodean, o, de los hermanos y hermanas que caminan a nuestro lado, es allí entonces que pervertimos aquello que se nos ha dado para un buen uso o una correcta administración. Cuando frente nuestro tenemos un espejo, este nos devolverá nuestra imagen. Ahora, cuando abrimos las ventanas, podremos apreciar a nuestro prójimo; mirando su rostro, veremos reflejado el rostro de Cristo.  

viernes, 5 de febrero de 2021

Recibir lo que se necesita

“Al contrario, en todo damos muestras de que somos siervos de Dios, soportando con mucha paciencia los sufrimientos, las necesidades, las dificultades, los azotes, las prisiones, los alborotos, el trabajo duro, los desvelos y el hambre. También lo demostramos por nuestra pureza de vida, por nuestro conocimiento de la verdad, por nuestra tolerancia y bondad, por la presencia del Espíritu Santo en nosotros, por nuestro amor sincero, por nuestro mensaje de verdad y por el poder de Dios en nosotros. Usamos las armas de la rectitud, tanto para el ataque como para la defensa. Unas veces se nos honra, y otras veces se nos ofende; unas veces se habla bien de nosotros, y otras veces se habla mal. Nos tratan como a mentirosos, a pesar de que decimos la verdad. Nos tratan como a desconocidos, a pesar de que somos bien conocidos. Estamos medio muertos, pero seguimos viviendo; nos castigan, pero no nos matan. Parecemos tristes, pero siempre estamos contentos; parecemos pobres, pero enriquecemos a muchos; parece que no tenemos nada, pero lo tenemos todo.” 2 Corintios 6,4-10

“Alguien escribió lo siguiente hace casi un siglo: Pedí a Dios que me hiciera fuerte para sobresalir, me hizo débil para que aprendiera a obedecer humildemente. Pedí ayuda para hacer obras más grandes, se me dieron dolencias para hacer obras mejores. Pedí riquezas para obtener la felicidad, se me dio pobreza para que fuera prudente. Pedí de todo para poder gozar de la vida, se me concedió la vida para que gozara de todo. No recibí nada de lo que pedí, pero sí todo lo que necesitaba. A despecho de mí mismo, fueron oídas mis oraciones. Soy entre todos el más bienaventurado.”

viernes, 29 de enero de 2021

Tendrás la vida

“Un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerlo a prueba le preguntó: Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? Jesús le contestó: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees? El maestro de la ley contestó: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y, ama a tu prójimo como a ti mismo. Jesús le dijo: Has contestado bien. Si haces eso, tendrás la vida.” Lucas 10,25-28

“Todavía no, dijo un niño entretenido en sus juegos. Cuando crezca yo un poco pensaré en las cosas de Dios. Llegó a ser joven muy robusto. Todavía no, dijo el joven. Cuando vea yo prosperar mi negocio tendré más tiempo para asuntos espirituales. El negocio prosperó. Todavía no, dijo el hombre de negocios. Mis hijos me necesitan ahora. Cuando ellos crezcan y estén bien colocados entonces tendré más oportunidad para pensar en eso. Envejeció. Todavía no, siguió diciendo. Pronto voy a retirarme de mis negocios para que tenga yo bastante tiempo para leer y reflexionar. Así murió. Dejó para más tarde lo que debía haber hecho cuando era joven. Vivió sin Dios y a consecuencia de esto murió sin esperanza.” Así es nomás, vivimos pendientes de tantas otras cosas que se nos va la vida sin considerar aquello que es importante. No es que nuestro crecimiento, o nuestro bienestar, o nuestra familia no lo sea. Ocurre que olvidamos aquello que es más importante y en lo cual se funda todo lo demás. Sin Dios posiblemente nada de lo que podamos tener, ser o hacer tendrá real y verdadero sentido.

viernes, 22 de enero de 2021

La honestidad ante todo

“Cuando Jesús dijo esto, uno de los guardianes del templo le dio una bofetada, diciéndole: ¿Así contestas al sumo sacerdote? Jesús le respondió: Si he dicho algo malo, dime en qué ha consistido; y si lo que he dicho está bien, ¿por qué me pegas?” Juan 18,22-23

“El nombre de Fabricio Lucio, célebre general romano de los tiempos primitivos de expansión de la República ha quedado en la historia como emblema de probidad, sencillez, desinterés e integridad ciudadanas. Hallándose el famoso general en la más completa pobreza fue nombrado emperador por la República, para ir a tratar con Pirro, rey de Epiro, sobre asuntos de la mayor importancia concernientes a su patria. Pirro lo recibió en su corte con las mayores distinciones y trató de inducirlo para que secundara sus proyectos, contrarios a Roma, ofreciéndole honores elevados y grandes riquezas. Pirro conocía las valías morales de Fabricio, con quien había luchado en acciones bélicas sin que hubiera logrado vencerlo. Conocía la entereza de carácter del noble patricio y creyó que si lograba inclinarlo a su favor habría hecho una trascendente adquisición. En efecto, Pirro, haciendo uso de su habilidad, de su talento y sus riquezas, y aprovechando la pobreza de Fabricio, le hizo insinuaciones morbosas, indignas de la elevada moral del ciudadano íntegro. La contestación de Fabricio fue la siguiente: Si aún me crees honrado; ¿por qué pretendes corromperme? Y si me crees capaz de dejarme sobornar, ¿de qué puedo servirte? Tan elocuente contestación hizo retroceder a Pirro y le proporcionó una visión de un hombre cabal, digno de la más alta consideración.” Hombres y mujeres, probos y honestas, es lo que toda Nación necesita para su desarrollo y crecimiento. 

lunes, 18 de enero de 2021

Sacerdotes al servicio de Dios

“…y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.” Apocalipsis 1,6

“En cierta ocasión el emperador Napoleón I se encontraba delante de un grupo de soldados, cuando de repente su caballo se desbocó; entonces un soldado raso se lanzó hacia el caballo, y, tomando el freno del caballo, pudo detenerlo. Napoleón saludó al soldado raso y le dijo: Gracias, mi capitán. El soldado se sorprendió al oír a Napoleón decirle capitán, pero pensó que, si él quería, podía hacerlo capitán. Así que, saludó a su emperador y le preguntó: ¿De qué regimiento, mi emperador? El emperador le contestó: De mi guardia personal. Aquel soldado se presentó como capitán ante el jefe de la guardia personal de Napoleón; el oficial, viéndolo con uniforme de soldado raso, le preguntó: ¿Capitán, por órdenes de quién? Por órdenes de mi emperador, Napoleón I. En ese momento dejó de ser soldado raso y llegó a ser capitán. Si este soldado raso no hubiese tenido fe, hubiera dicho: Mi emperador me dice capitán, pero yo no soy más que un soldado raso. Por el susto que le dio el caballo, se equivocó y me dijo capitán, y se hubiera ido a tomar su lugar y habría permanecido soldado raso toda su vida. Todos nosotros por naturaleza somos hijos del pecado; pero Dios en su infinito amor e infinita misericordia quiere hacernos sus hijos. En el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, encontramos estas preciosas palabras: Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios (Juan 1,12).”

viernes, 8 de enero de 2021

Él ha pagado todas nuestras deudas

 “Él es quien perdona todas mis maldades, quien sana todas mis enfermedades…” Salmo 103,3

“Al llegar a una ciudad cierto noble que andaba viajando, mandó fijar el siguiente anuncio: Pagaré las deudas de cualquiera que venga a verme mañana entre las ocho y las doce de la mañana. Dieron las once del día sin que nadie hubiese acudido; poco tiempo después fue llegando un pobre hombre que con mucha timidez y como con vergüenza le dijo: Señor, ¿es cierto que usted ha prometido pagar las deudas de cualquier persona que venga a verle? Sí, efectivamente así es. ¿Cuánto debe usted? El hombre dijo cuánto era y el caballero extendió un cheque por valor de la cantidad que debía, y le mandó que se sentase hasta que dieran las doce. Media hora más tarde llegó otro y fue tratado de la misma manera. Al dar las doce el noble despachó a los dos. Al salir a la calle se hallaron con muchos, dispuestos a burlarse de ellos por haber sido tan crédulos y haberse dejado engañar, según ellos creían; pero grande fue su sorpresa al ver los cheques que tenían en la mano. Entonces corrieron a la puerta de la casa; mas ¡ay! ya era tarde, ya había pasado la hora y la puerta estaba cerrada. Tuvieron que volverse entristecidos por no haber creído.” El perdón es un regalo, un don gratuito de Dios. Allí, frente nuestro, está la puerta abierta; allí la Gracia. La invitación es hoy, quizás mañana sea demasiado tarde para poder alcanzar la salvación. La exhortación bíblica es: “Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice, no endurezcan su corazón como aquellos que se rebelaron (Hebreos 3,15)”

viernes, 1 de enero de 2021

Nada podrá separarnos del amor de Dios

“Estoy convencido de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente, ni lo futuro, ni lo más alto, ni lo más profundo, ni ninguna otra de las cosas creadas por Dios. ¡Nada podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestro Señor!” Romanos 8,38-39

¿Cuántas veces hemos sentido en nuestras vidas momentos de debilidad y fragilidad?  ¿Cuántas veces hemos vivido acontecimientos frente a los cuales quedábamos sin respuestas ante las dificultades que se nos presentaban?  Quizás han sido varios los momentos donde la angustia y el dolor se han hecho presente.  Quizás han sido unas cuantas las veces en que no veíamos un camino seguro por delante.  En esos instantes de mayor debilidad y angustia en nuestras vidas, esos instantes en donde nuestras propias fuerzas parecieran no haber bastado, justo allí, ha venido hacia nosotros y nosotras la fortaleza que nos viene de lo alto para sostener nuestro caminar.  En cada uno de esos acontecimientos frente a los cuales nos hemos sentido superados, precisamente allí, ha venido el recuerdo de saber que ha sido en nuestra debilidad, o, precisamente, gracias a ella, que hemos podido reconocer mediante la fe tener en Dios a nuestro gran consolador.  Quiera Dios seguir fortaleciendo y sosteniendo nuestro caminar en el año que hoy iniciamos. Que Él nos tome entre sus manos y haga con nosotros conforme a su amor y misericordia.  Que podamos ser testigos de su reino para que todos los hombres y las mujeres conozcan el mensaje de salvación y vengan al conocimiento de la verdad mediante nuestro testimonio.  Amén.