jueves, 21 de mayo de 2020

Esta luz ha iluminado nuestras vidas

“…ustedes deben dar testimonio de estas cosas.” Lucas 24,48


Comparto un escrito de José Luis Fernández de Valderrama: “Hace años, en una casita humilde de una gran ciudad, vivía una pareja de ancianos. Estaban recordando las cosas que habían hecho durante todos los años que fueron catequistas. ¿Te acuerdas del día que empezamos? ¿Y cuando aquel grupo nos dejó mudos sin saber que responder? Y así siguieron recordando a muchos papás y niños. ¿Te acuerdas de Carmen y Rafael? ¿De Pedro e Isabel? ¿Y de Juan y Maca? ¿Te acuerdas de lo que sufrió Josefa? ¿De Claudia con su enfermedad? ¿De lo mal que lo pasamos con todas las críticas de José y Juana? ¿Y de todo lo que tuvimos que hacer para que se pudiera operar Rosita? Y así, pasaron toda la tarde recordando y al final su rostro se fue llenando de silencio y de nostalgia. En el adentro se preguntaban: ¿qué habrá sido de la vida de tantos papás y niños? ¿Dónde estarán, qué harán, cómo será su vida? ¿Habrá servido de algo nuestra dedicación y entusiasmo, nuestro deseo de servir al Señor, de que conocieran su amor y fueran más felices? Se hizo noche y esta vez se fueron a la cama con una arruga más en la frente y en el corazón. A la mañana siguiente oyeron el timbre de la puerta. Era el cartero que depositó en sus manos un pequeño paquete. Los ancianos, después de mirarlo unos minutos con asombro, lo abrieron con cuidado. Dentro había un trocito de vela muy pequeña, amarillenta y consumida, y una tarjeta que decía: Gracias. Esta luz ha iluminado siempre nuestra vida. Un abrazo, José y Juana”.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Perdonar será nuestra forma de amar

“…quien no se preocupa…de los de su propia familia, ha negado la fe y es peor que los que no creen.” 1 Timoteo 5,8


“Ya no los aguantaba más, siempre tan felices, entonces decidió incordiarlos. Lo primero fue utilizar la técnica de los platos rotos. Escondido bajo la mesa del comedor, esperó al momento en que papá e hija colocaban los platos recién lavados. Entonces, ¡doble zancadilla! ¡Nuevo récord de platos rotos! Comenzaron las discusiones y los gritos. Papá e hija aseguraban que alguien les había puesto la zancadilla y mamá les gritaba que eran igual de torpes. Lo segundo fue correr a la habitación del bebé y hacerlo llorar. ¡Han despertado al niño!, gritó mamá. Y terminaron gritándose entre ellos. Pensó que era fácil destruir la feliz familia, pero no. Los días siguientes utilizó todos sus trucos, pero por más jugarretas que les hizo, por más discusiones que provocó, no lo consiguió. No entendía, ¡nunca había fracasado!  Se quedó solo, sin casa y sin trabajo. No había podido con una simple familia del montón. Después de superar su enojo decidió investigarlos para saber cómo lo habían hecho. Tendrían que estar protegidos por alguna magia, amuleto o extraño secreto. Entonces, descubrió que, cada noche, antes de acostarse, sacaban un pequeño cofre, miraban su contenido, y después se daban un abrazo que les devolvía la sonrisa. Le costó llegar hasta aquel cofre. Cuando lo consiguió, a la luz de una vela, miró en su interior. No encontró piedras mágicas, ni hechizos, ni amuletos. Sólo una antigua servilleta de papel que habían escrito años atrás, justo después de su primera discusión. En ella se podía leer: Perdonar será nuestra forma de amar.” 

martes, 19 de mayo de 2020

Pagado con un vaso de leche

“…la piedad es útil para todo, porque tiene promesas de vida para el presente y para el futuro.” 1 Timoteo 4,8


“Un día, un muchacho pobre que vendía mercancías de puerta en puerta para pagar sus estudios, encontró que solo le quedaba una simple moneda de diez centavos, y tenía hambre. En la siguiente casa que visitó, la mujer que le atendió pensó que el joven parecía hambriento, así que le trajo un gran vaso de leche. Él lo bebió despacio, y entonces le preguntó: ¿Cuánto le debo? No me debes nada, contestó ella con una sonrisa, nunca acepto pago por una caridad. Él le dijo: ¡Entonces, te lo agradezco de todo corazón! Muchos años después esa mujer enfermó gravemente. El doctor que la atendió la reconoció enseguida. Era aquel joven del vaso de leche. El joven, en cuanto la reconoció, se dedicó a hacer lo mejor posible para salvar su vida. Cada día la atendía con gran esmero y especial cuidado. Después de un largo tiempo de lucha, ¡ella ganó la batalla! ¡Estaba totalmente recuperada! El joven doctor que la había tratado, pidió a la oficina de administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla. Él la revisó y firmó. Además escribió algo en el borde de la factura y la envió al cuarto de la paciente. La cuenta llego al cuarto de la paciente, pero ella temía abrirla, porque sabía que le tomaría el resto de su vida para poder pagar todos los gastos. Finalmente la abrió, y algo llamó su atención: En el borde de la factura leyó estas palabras: Pagado por completo hace muchos años con un vaso de leche.”  

lunes, 18 de mayo de 2020

Todo lo creado es bueno

“Pues todo lo que Dios ha creado es bueno…” 1 Timoteo 4,4


“Una calurosa tarde de verano, se cubrió el cielo repentinamente de negras nubes y pronto el vívido resplandor de los relámpagos anunciaba una tempestad que se aproximaba. Retumbó el trueno en las alturas y el relámpago en zigzag resplandecía con siniestro brillo. La joven madre estaba de pie al lado de la cama de su niñito de cinco años, que estaba observando cómo los relámpagos jugueteaban alrededor de su cama. Como los relámpagos se sucedían uno tras otro, la joven se puso temerosa; entonces su niñito se volvió a ella, y mirándola con sus grandes ojos azules, le dijo: ¿Verdad que es brillante, mamá? ¿Está Dios encendiendo sus lámparas? El corazón de la madre se enterneció con la pregunta del niño, y todo temor la abandonó; reconoció que era Dios en verdad el que permitía la tempestad, y que él podía proteger a sus hijos en medio de ella. La confianza de su niño había reprendido sus temores.” ¿Cuántas veces en nuestras vidas nos habremos encontrado en una situación parecida? ¿Cuántas veces en medio de una tormenta habremos tenido temor, por nuestros seres queridos, y, también, por nosotros mismos? El niño del relato nos ayuda a redescubrir que nuestra fe se funda en aquel que ha creado los cielos, la tierra y todo lo que hay en ellos. Por lo tanto, ¿cómo no ha de ser bueno? Quizás, las tempestades que sobrevienen a nuestras vidas sean una manera de poder entender cuanto mal hemos hecho a aquello maravilloso que Dios nos ha dado, y, que nuestra seguridad está puesta en un Dios que es toda bondad y misericordia. 

domingo, 17 de mayo de 2020

Él permanece con ustedes

“Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que les mande otro Defensor, el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con ustedes. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero ustedes lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.” Juan 14,15-17


Dentro de dos semanas, como cristianos y cristianas, celebraremos la fiesta de Pentecostés, fiesta donde celebramos la venida del Espíritu de Dios.  Espíritu que hace visible en medio nuestro, la presencia invisible pero potente del resucitado. Espíritu Defensor y Espíritu de la verdad. Espíritu que fortalece a la comunidad de fe para dar testimonio de Jesús a pesar de las contrariedades y vicisitudes que el mundo ofrece.  Es Jesús mismo quien intercede con el Padre para que esto sea posible, para que podamos recibir y experimentar el Espíritu de Dios en medio de los conflictos y preocupaciones. Sin el Espíritu, nos domina el miedo y el desánimo. Es por esto, que en los momentos más difíciles y complejos de nuestras vidas, Dios nos consuela a través de su gracia, aquella que nos ofrece por medio del Espíritu.  Espíritu que no es sólo fuente de fe y de esperanza sino también poder y verdad.  Pues por el Espíritu somos hechos personas capaces de hacer la voluntad de Dios, compartir su Palabra y ser su pueblo.  Es el Espíritu, quien permite que nuestra fe y nuestra vida estén sujetas a la vida de Dios Padre, manifestada y presente en Jesucristo. Y la promesa es que este Espíritu permanece con ustedes y estará en ustedes, en todo momento y lugar, es decir, siempre. 

sábado, 16 de mayo de 2020

La iglesia del Dios viviente

“Espero ir pronto a verte; pero te escribo esto para que, si me retraso, sepas cómo debe portarse uno en la familia de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, la cual sostiene y defiende la verdad.”
1 Timoteo 3,14-15


“Un sábado por la noche el pastor de una iglesia estaba preparando su sermón para el domingo por la mañana. El cansancio lo rindió y se quedó dormido. Soñó que estaba ya ante su auditorio predicando en el templo. Cuando había leído la cita que le iba a servir de base para el sermón, notó que había entrado una persona nueva; su rostro revelaba cierta tristeza; sus ojos eran de una mirada dulce pero al mismo tiempo muy penetrante. El auditorio estaba lleno, y el desconocido no encontraba asiento y nadie se movió a ofrecerle un lugar; al fin encontró un rinconcito y se sentó a oír la predicación; el predicador no pudo separar su vista de aquel oyente. Cuando terminó el culto, se bajó prestamente del púlpito para ir a saludar al visitante; pero no lo alcanzó; preguntando si alguien lo conocía, le dijeron: Fue Cristo quien asistió a la iglesia. En esto despertó muy impresionado y se preguntó a sí mismo: Si Cristo viniera en persona a mi iglesia, ¿aprobaría lo que estoy haciendo y lo que hace mi congregación? Y desde ese momento se propuso ser más fiel obrero del Señor.” ¿Y nosotros? ¿Somos familia de Dios, iglesia del Dios viviente? El mundo solo podrá ver y creer en el resucitado cuando la experiencia de nuestras vidas y de nuestras comunidades de fe así lo testimonie y manifieste. Iglesia de Cristo, cuerpo del Señor, hoy, aquí. 

viernes, 15 de mayo de 2020

Llamados a ser irreprensibles

“Si alguien aspira al cargo de presidir la comunidad, a un buen trabajo aspira. Por eso, el que tiene este cargo ha de ser irreprensible.” 1 Timoteo 3,1-2


“Se cuenta que cierto emperador chino, cuando le avisaron que en una de las provincias de su imperio había una insurrección, dijo a los ministros de su gobierno y a los jefes militares que lo rodeaban: Vamos. Seguidme. Pronto destruiré a mis enemigos. Cuando el emperador y sus tropas llegaron a donde estaban los rebeldes, él trató afablemente a éstos, quienes, por gratitud, se sometieron a él de nuevo. Todos los que formaban el séquito del emperador pensaron que él ordenaría la inmediata ejecución de todos aquellos que se habían sublevado contra él; pero se sorprendieron en gran manera al ver que el emperador trataba humanitariamente y hasta con cariño a quienes habían sido rebeldes. Entonces el primer ministro preguntó con enojo al emperador: ¿De esta manera cumple vuestra Excelencia su promesa? Dijisteis que veníamos a destruir a vuestros enemigos. Los habéis perdonado a todos, y a muchos hasta con cariño los habéis tratado. Entonces el emperador, con actitud generosa, dijo: Os prometí destruir a mis enemigos; y todos vosotros veis que ya nadie es enemigo mío: a todos los he hecho mis amigos.” La capacidad de liderazgo implica no solo una conducta irreprochable en aquél que lo ejerce, sino, también, una buena dosis de amabilidad. Un buen líder no solo debe tener la capacidad de conducir sino que debe involucrarse de lleno en la vida de sus dirigidos. Por ello, tanto la bondad como el amor y la misericordia tienen que estar presentes siempre en todo momento y en todo lugar.