viernes, 13 de diciembre de 2019

3er Domingo de Adviento

“…los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad,los sordos oyen, los muertos vuelven a la vida y a los pobres se les anuncia la buena noticia.” Mateo 11,5


El anuncio de una buena noticia siempre trae consigo la alegría. ¡Y qué mejor noticia que esta! ¡Ha llegado el reino de Dios! ¡Se ha hecho presente en medio nuestro! Si, Dios interviene en la historia de los hombres y mujeres en y a través de Jesús. ¿Cuáles son sus señales? Que el mundo comienza a ser liberado de sus males y ataduras. Que va surgiendo una realidad nueva, más justa y más digna. Un reino que se manifiesta en palabras, sí, pero también en hechos. “La mano es la herramienta del alma, su mensaje, escribe Miguel Hernández, y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente.” Un reino presente en el evangelio de Jesús, anunciado y realizado en medio de la vida de cada día, de todos los días, en gestos concretos y comprometidos. Reino que restituye lo dañado, reino que endereza lo torcido, que invita a que vivamos plenamente, en la sencillez, en el amor, en la justicia.  Que crea y recrea, que hace presente el amor allí donde la muerte produce odio, solidaridad donde pareciera abrirse paso el egoísmo, verdad donde pareciera querer imperar la mentira.  Con Jesús, el Cristo, el reino de Dios se hace presente ya y ahora.  Y la iglesia toda es llamada y enviada a ser testigo del reino de Dios manifestado en Jesucristo. Llamados a ser profetas, a ir y decir lo que estamos viendo y oyendo. A manifestar aquello pleno que Dios va perfeccionando en medio nuestro. 

Lectio divina en Bahía Blanca








viernes, 6 de diciembre de 2019

2do Domingo de Adviento

“Yo, en verdad, los bautizo con agua para invitarlos a que se vuelvan a Dios; pero el que viene después de mí los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.” Mateo 3,11


Juan, ¡cuánta integridad en tu persona!, ¡cuánta profundidad en tu mirada! Aun con tus temores y tus dudas, ¡sí! Pero siempre proclamando a los cuatros vientos desde la inmensidad del desierto: “El reino de Dios está cerca…”. Tú, qué haces honor al significado de  tu nombre, pues en verdad le eres fiel a Dios. Tú, que nos invitas a apartarnos del vértigo cotidiano. Hacer un alto en el camino y mirar. Mirar hacia delante. Mirar hacia el horizonte para descubrir el reino de Dios que viene, trayendo consigo lo nuevo, donde la humanidad se encuentra consigo mismo en su encuentro con Cristo. Y nos invitas, en medio de la espera que significa el Adviento, a ser una comunidad de creyentes que dan testimonio que vale la pena la espera. Espera que significa también conversión, compromiso: “Conviértanse, porque el reino de Dios está cerca…”; “preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”. Reino que exige un bautismo en el Espíritu, en el agua y en el fuego. Agua que purifica y lava, fuego que quema, Espíritu, viento de Dios, que nos enciende. Viento de Dios que empuja, que nos pone en movimiento hacia el Adviento.  Juan, quien poco después señalaría con el dedo a Jesús para afirmar: Este es, es quien nos hace mirar hacia delante, hacia el reino que viene. Quien confiesa y bautiza, quien invita volverse al Señor. Quien exhorta una y otra vez a mantenerse firmes y fieles a la promesa del único Dios vivo. 

miércoles, 4 de diciembre de 2019

1er Domingo de Adviento

“…ustedes también estén preparados; porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.” Mateo 24,44


Comenzamos el tiempo de Adviento, tiempo de preparación y espera, puesta nuestra mirada en ese niño del pesebre. Un niño a través del cual Dios irrumpe en medio de la historia humana para cumplir su promesa y hacerse presente, de una vez y para siempre, en la cotidianidad de nuestras vidas.  Como ocurre habitualmente, donde la espera se conjuga con la ansiedad, así también este tiempo. Un tiempo litúrgico de cuatro domingos donde, camino a Navidad, nos vamos predisponiendo a recibir a ese niño de Belén en medio nuestro. El Adviento, tiempo donde centramos nuestras vidas en torno al gozo y la alegría navideña venidera, es un tiempo que nos recuerda que la venida del Señor está cerca. Llegada que será de improviso, por eso Jesús compara el tiempo de su venida con los días de Noé, para darnos a conocer cuán repentino será su arribo. La gente estará en sus quehaceres diarios, y de repente vendrá el Señor. A unos los tomará por sorpresa, a otros no. Hay quienes estarán atentos a las señales que habrá en esos días, quienes estén a la expectativa del arribo del Señor, serán quienes estén listos y preparados para su venida. Hay quienes no. Por eso la exhortación de  mantenerse atentos y dispuestos para cuando ello ocurra. De alguna manera, anticipar la venida del Mesías como el relato hace, tiene el propósito de ayudarnos a estar preparados y conscientes de lo que está sucediendo. ¡Velad y estad preparados!, después de todo, el Adviento, es la esperanza de la venida de Dios que de muchas formas nos visita.