El 4 de Octubre, después de una ardua y dedicada tarea de preparación, la comunidad de Alpachiri celebraba los 25° aniversario de la construcción de su templo, ubicado en la calle 25 de Mayo 50.
Si bien la inauguración se realizó el 16 de Septiembre de 1990, no nos quedamos en esos detalles, sino que antepusimos la celebración encima de lo estrictamente histórico.
... y la iglesia se llenó: llegó gente de Guatraché, de General San Martín, de Bahía Blanca, de Perdo Luro y de Carmen de Patagones.
Alberto Philippi, tesorero de la Comisión Directiva de la Congregación Evangélica Semillas del Sur, estuvo presente representándola y fue el primero en decir algunas palabras alusivas.
El arquitecto Reynaldo Skupch, invitado especial, diseñador del templo y quien acompañó la obra, también compartió unas hermosas palabras inspiradas en su versículo de confirmación, "mi trabajo no es para mí sino para Cristo, no es mi obra, sino la de Cristo". Como arquitecto nunca había sido invitado a los 25° años, sino a la inauguración de sus obras, ahora, al ver la vida de la comunidad, exhortó a los y las presentes que a cuidar la Vida de la comunidad por encima del edificio, porque las paredes son sólo paredes y el techo sólo el techo. Sus palabras fueron muy acertadas y emotivas.
El pastor emérito David Weiss, el primer pastor nacional, también compartió algunas palabras, recordando su paso por la Congregación, relatando algunas anécdotas y exhortando a la comunidad a sostenerse a sí misma a través de las actividades y los recursos.
La Mesa esta vez tuvo que partirse en dos, ya que no tod@s entraban en la ronda, pero eso no afectó la verdadera comunión entre hermanos y hermanas.
Después del culto, salimos a plantar dos árboles como símbolo de la Vida de la comunidad que necesita del cuidado, compromiso y dedicación para sostenerse en el tiempo.
El ciprés azul lo plantaron el Pastor David Weiss y su primer bautizado de la comunidad, Gabriel Rauser.
El abeto verde lo plantaron el arquitecto Reynaldo Skupch y Ezequiel Rauser, uno de los jóvenes que estuvieron trabajando para el aniversario.
La Pastora Estela Andersen dio la bendición final, cerrando el acto con una estrofa de la tradicional canción "Dios os guarde siempre en santo amor".
Dentro del templo un grupo de personas había preparado una muestra de fotos antiguas, a la que se acercó la gente al finalizar el culto.
Este video fue pasado en el momento en donde se recordó la conmemoración del día.
Agradecemos a todas las personas que estuvieron presentes y también aquellas que de una u otra manera hizo posible que esto se hiciera realidad. Gracias también a los muchos saludos de Congregaciones, comunidades, Pastores que pasaron por la Congregación y personas que aman a esta comunidad. ¡Que Dios los y las bendiga!
Argula von Grumbach fue
una mujer valiente que alzó su voz y su pluma para defender la Reforma desde
sus inicios. Argula tomó parte en los debates teológicos de la época,
desarrollando una ardiente labor apologética a favor de las doctrinas bíblicas
y en defensa de Lutero, Melanchton y otros reformadores. Se dice que fue
la primera escritora protestante, y una de las pocas mujeres de su tiempo cuyos
poemas, cartas y escritos doctrinales se convirtieron en verdaderos
bestsellers de la época, con decenas de miles de copias circulando entre el
pueblo llano.
Argula comenzó
a ser conocida por escribir en 1523 su famosa carta de protesta a la
Universidad de Ingolstadt, que había obligado a retractarse de manera
humillante a un joven profesor, Arsacius Seehofer, que había estudiado
en Wittemberg y había abrazado la fe reformada.
Argula Stauffer había
nacido en 1492 en el seno de una distinguida familia de la nobleza de
Bavaria venida a menos, y fue educada como dama de compañía de la duquesa
Kinigunde, hermana del emperador Maximiliano. Al salir de su casa, su padre le
regaló una copia de la Biblia Koburger de 1483, una traducción alemana
correcta pero de estilo monótono. Ella no le prestó mucha atención, dado que
los frailes franciscanos le advirtieron que su lectura podría desviarla por el
mal camino. Poco después de llegar a la corte, supo que sus padres habían
sucumbido a la peste, y en 1516 casó con Friedrich von Grumbach,
también de la nobleza, con quien tuvo cuatro hijos.
En la década de 1520, los
escritos de Lutero circulaban por Bavaria y Argula leía
ávidamente todos los que podía conseguir. Espalatino, capellán de Federico
el Sabio, el príncipe protector de Lutero, le había enviado una lista completa
y se sabe que Argula mantenía correspondencia con Lutero. Antes de
escribir su carta a la universidad, consultó con el pastor evangélico de la
ciudad, que después dijo de ella que era una mujer increíblemente versada en
las Escrituras, pero no hizo más. Argula consideró que si ningún ministro
reformado iba a alzar la voz contra aquella injusticia, ella lo haría. Y
escribió su famosa carta. Pero no fue lo único que escribió. El impacto de la
carta en defensa de Seehofer fue tremendo. El Duque, que había influido
para salvar al muchacho, recibió también una copia junto con otra carta
dirigida a los magistrados y autoridades, en la que Argula denunciaba la
explotación económica y la inmoralidad practicadas por el clero católico, leal
a los papas.
Alguien
escribió sobre la copia de Munich, debajo de la firma de Argula: “Zorra
luterana y puerta del infierno”. La universidad no se iba a rebajar a contestar
a una mujer. El Duque tampoco contestó. Pero surgieron coplillas populares que
extendieron la controversia. Las autoridades no iban a dejar pasar todo esto.
La universidad se puso de acuerdo con el Duque, y se rumoreaba que habían
decidido dejar a Argula a merced de la disciplina de su marido, que tenía
autoridad para cortarle unos cuantos dedos o incluso de estrangularla sin riesgo
de que nadie presentara cargos contra él. Lo que de hecho excitó las iras de
éste fue perder su cargo de prefecto del Duque. Con una esposa y cuatro hijos
que mantener, se desató su rencor y se sabe que la maltrataba. A todo ello,
había que añadir el escarnio público. Un sacerdote se refirió a Argula el
día de la festividad de la Virgen María como “una insolente hija de Eva, una
zorra herética y una sinvergüenza errada”.
En 1523, el conde Espalatino
convocó una dieta en Nuremberg y, llevado de la curiosidad, invitó a
Argula a hablar en ella con total libertad. Así lo hizo, y después
escribió una carta en la que se regocijaba de que el conde estuviera
vislumbrando la luz, animándole a testificar de Cristo con alegría y sin temer
los poderes terrenales. En otra carta, dirigida a Federico el Sabio, expresaba
su esperanza de que Dios ayudase en la dieta a los encargados de predicar al
pueblo llano, y atase las manos de los sacerdotes paganos que vuelven a
crucificar a Cristo. A pesar de todo, parece que Argula salió de allí
desalentada, porque a la mayoría de los príncipes sólo les preocupaban las
comilonas y los banquetes.
Argulla
estaba sola y su propia familia estaba contra ella, ni siquiera sus hermanos la
acompañaban en su lucha.
Argula se
comunicaba regularmente con Lutero, que le dijo a Espalatino: “Te envío las
cartas de Argula von Grumbach, discípula de Cristo, para que veas
cómo los ángeles se regocijan porque una hija pecadora de Adán se ha convertido
y ha sido hecha una verdadera hija de Dios”. En otra ocasión,
Lutero escribe a un amigo: “El Duque de Bavaria arremete enfurecido,
matando, aplastando y persiguiendo el evangelio con todo su poder. Sin embargo
esa noble mujer, Argula, está allí peleando una valiente batalla con gran
espíritu, discurso atrevido y conocimiento de Cristo. Ella merece que todos
oremos por la victoria de Cristo en ella. Ha atacado a la universidad de
Ingolstadt por forzar la retractación de cierto joven,
Arsacius Seehofer. Su marido, que la trata tiránicamente, ha sido depuesto
de su prefectura por eso. No podemos ni imaginarnos lo que le hará ahora. Ella
está sola entre aquellos monstruos, y sigue firme en la fe, aunque según
admite, no sin temblar de miedo por dentro. Es un singular instrumento de
Cristo. La encomiendo a ti, para que Cristo, a través de esta débil vasija,
confunda a los poderosos y a aquellos que se glorían en su fuerza”.
Sabemos
que Argula instó a Lutero a dar testimonio de la verdad contrayendo
matrimonio. Refugiado en el castillo de Coburgo, Lutero recibe la visita de
Argula y quien transmitió a su esposa Catalina consejos para destetar a su
bebé.
En mayo de 1563, 40 años después
de su primera aparición pública, el Duque de Bavaria comunicó al
ayuntamiento de una ciudad de sus dominios que por segunda vez había encarcelado
a la “vieja Stauffer” (su nombre de soltera), que incitaba a la gente a la
desobediencia haciendo circular libros contrarios a la religión católica. Ya no
iban a las misas de la iglesia, sino a reuniones clandestinas en su casa.
Incluso había ido al cementerio y oficiado funerales sin ceremonias cristianas,
a pesar de que la Biblia, la ley canónica y la ley civil prohíben que una mujer
usurpe tales funciones. Pero al poco tiempo fue liberada.
Fue la primera mujer autora de panfletos que
promovían la libertad académica y la incorporación del concepto de sola
scriptura. Sus panfletos de los años 1523 y 1524 fueron muy numerosos y alcanzaron cerca
de 30.000 lectoras y lectores en Baviera y en lugares más lejanos.
Brigitta Wallner (1735-1799)
Fue esposa de un leñador. Trabajando como cochera, esta madre de 7 hijos e hijas contrabandeaba Biblias. Profesó sin miedo su fe protestante y promulgó la libertad religiosa en Austria. Por causa de esto fue encarcelada tres veces. Luego de la Patente
de la Tolerancia en 1781, Birgitta Wallner se registró como luterana. Esto
llevó a que toda la congregación de Gosau siguiera su valiente ejemplo.
Catarina von Bora
Catarina von Bora
Catarina fue una monjacatólica alemana que se convirtió al protestantismo.
Se casó con Martín Lutero,
líder de la Reforma Protestante, quien cariñosamente la
llamaba Señora Caty (Frau Käthe).
Se considera que Catalina, una de las mujeres más importantes de la Reforma
debido a su papel, ayudó a definir la vida de familia protestante y fijar los
matrimonios del clero.
Infancia y vida como monja
Catalina de Bora era hija de Hans von Bora y
Catalina von Bora. Nació el 29 de Enero de 1499 en Lippendorf, al sur de Leipzig, Alemania.
Salió adelante en una familia de nobles empobrecidos de Sajonia,
probablemente con tres hermanos y una hermana.
Su madre murió cuando ella tenía cinco años (en 1504) y su padre volvió a
casarse, enviando a Catalina a un convento benedictino en Brehna (cerca de Halle). En 1508, su padre la llevó a
otro convento, esta vez de la Orden del Císter en Nimbschen, cerca de Grimma.
Una de sus tías paternas, Magdalena von Bora, era monja en el convento, y una
tía materna, Margarete von Haubitz, era la madre superiora. El 8 de Octubre de 1515, con 16 años de edad,
tomó los votos como monja. En el convento aprendió a leer, escribir y algunas
nociones de latín.
Después de varios años de vida religiosa, Catalina
se interesó cada vez más por el movimiento de Reforma y creció su descontento
con su vida en el convento, conspirando con otras monjas para huir de él. Sin
embargo, esto era muy difícil, ya que dejar la vida religiosa era una ofensa
castigable con la muerte.
La víspera de Pascua de 1523, huyeron con la ayuda
de Leonhard Köppe, un
comerciante, a Toragu. Las monjas se escaparon con éxito ocultas en el carro
cubierto de Köppe entre los barriles de pescado, huyendo a Wittenberg.
Lutero consiguió ayudar y encontrarle empleo a todas las monjas, excepto a
Catalina que vivió con la familia de Phillipp Reichenbach, el
vendedor de la ciudad de Wittenberg, y luego en casa de Lucas Cranach el Viejo y su esposa,
Barbara Brengebier. Catalina tenía un buen número de pretendientes, pero ella
solamente estaba dispuesta a casarse con Lutero.
Su conmemoración es el día 20 de diciembre en el
calendario litúrgico luterano como un ejemplo de mujer que vive su fe y busca a
Cristo en medio de las dificultades de su época.
Matrimonio con Lutero
Lutero finalmente se enamoró de Catalina y el 27 de Junio de 1525 fueron casados
por Johannes Bugenhagen. El matrimonio tomó como
casa un antiguo monasterio agustino de
Wittenberg, que Juan Federico I de Sajonia, hijo del
protector de Lutero (Federico III de Sajonia), había cedido al
matrimonio como regalo de boda.
Catalina adquirió inmediatamente la tarea de
administrar y de manejar las tenencias extensas del monasterio, de la crianza y
de la venta de ganado y del funcionamiento de la cervecería,
para mantener a su familia y a los estudiantes y visitantes que buscaban
audiencias con Lutero. En tiempos de enfermedades muy extendidas, Catalina
utilizaba el monasterio como hospital, cuidando a los enfermos junto a otras
enfermeras.
Durante su matrimonio con Lutero, tuvieron 6 hijos,
de los cuales las dos primeras hijas murieron con 8 meses y 13 años,
respectivamente. No gozaban de gran bienestar económico, sino de lo poco que
cobraba Lutero y del alquiler de alojamiento que ofrecían a los caminantes y
peregrinos. Lutero estaba enamorado de su esposa tal y como lo demuestra en sus
cartas. Catalina von Bora, además de trabajar, cuidar, educar, encontraba
tiempo para leer la Biblia. Así mismo, podemos destacar de su vida que encontró
tiempo para leerla entera y meditarla en su corazón. Su matrimonio con Lutero
duró 20 años hasta que fallece éste.
Catalina y Martín tuvieron seis hijos: Johannes
(Hans) (1526-?),
Elizabeth (1527-1528) murió con ocho
meses, Magdalena (1529-1542), Martín hijo (1531-?), Paul (1533-?) y Margarete (1534-1570). Además, los Lutero
criaron a cuatro niños huérfanos y a Fabian, sobrino de Catalina.
Tras la muerte de Lutero
Cuando murió Martín Lutero en 1546, comenzaron los
problemas financieros para Catalina, ahora sin el sueldo de Lutero como
profesor y pastor. Le ofrecieron la posibilidad de mudarse de la vieja abadía,
pero la propuesta fue rechazada inicialmente. Al poco tiempo, Catalina tuvo que
huir a Magdeburgo debido a la guerra de Esmalcalda.
El acercamiento de la guerra forzó otra huida en 1547, esta vez a Brunswick.
En julio de ese año, se acaba la guerra y vuelve a Wittenberg. Los edificios y
las tierras del monasterio habían sido destruidos y estaban llenos de basura.
Económicamente, no podían permanecer allí. Gracias a la generosidad de Juan
Federico I de Sajonia y a los príncipes de Anhaltt,
permanece en Wittenberg hasta 1552, cuando un brote de peste negra la
forzó a salir de la ciudad una vez más. Huyó a Torgau donde
su carro estuvo implicado en un accidente cerca de las puertas de la ciudad,
que le causó una rotura de pelvis entre otras heridas. Catalina murió en Torgau tres
meses después, el 20 de Diciembrede 1552, a los 53 años de
edad. Fue enterrada en la iglesia de Torgau,
lejos del sepulcro de su marido en Wittenberg.
Herzogin Elisabeth von Rochlitz (1502-1557)
Herzogin Elisabeth(4 de Marzode 1502- 6 de Diciembrede 1557) fue princesa de Hesse y princesa-heredera de Sajonia
por casamiento. Después de la muerte de su marido, el príncipe-heredero Jun de Sajonia, pasó a gobernar independientemente los territorios a
los que tenía derecho por viudez que abarcaban los distritos de Rochlitz y Kriebstein. Esto le valió el nombre de "Elizabeth de
Rochlitz".
Infancia y Juventud
A infancia de Elizabeth quedo marcada por la lucha de su madre, la duquesa Ana de Mecklemburgo-Schwerin, contra los estados de Hesse. En 1509, después de la muerte de su padre, su madre violó las instrucciones dejadas por su marido en el testamento y creó un consejo con cinco miembros, liderado por el escudero Luis de Boineburgo para Lengsfeld. Este consejo asumió la gobernación del territorio en nombre del conde Felipe I, hermano de Elizabeth, y Ana quedo a cargo de los hijos.
Durante este período, Elizabeth vivió con la madre en Giessen, la tierra que había heredado como viuda, mientras que su hermano permaneció en Cassel bajo la supervisión de Luis de Boineburgo.
Elizabeth y su madre dependían financieramente del consejo y no recibían mucho dinero. Tal hecho se puede ver, entre otras cosas, en un incidente que ocurrió en 1512. En ese año, la tía de Ana, Catarina, se casó con el duque Henrique IV de Sajonia. Ana quería aprovechar esta ocasión para presentar a Elizabeth en la corte da Sajonia, una vez que ella estaba comprometida con el príncipe Juan, hijo mayor de Jorge, el Barbudo, desde muy pequeña. Ana pidió algún dinero al consejo para poder mandar hacer un vestido apropiado para su hija, pero se lo negaron. Entonces, Ana decidió no llevar a su hija a Dresden, debido suas "ropas deshilachadas". Debido a sus dificultades financieras, Elizabeth se volvió muy humilde y cercana a los ciudadanos comunes.
Recién en 1514 Ana consiguió el control sobre sí misma y sus hijos, así como la regencia de Hesse. Ana consiguió la guarda de sus hijos, pero no tenía ninguna influencia sobre los consejeros. A partir de entonces, Ana vuelve a vivir con su hermano y su madre en Cassel.
En la Corte de Dresden
El noviazgo entre Elizabeth y Juan se oficializo el 8 de Marzo de 1515, después de que el papa habría pasado una dispensa para su casamiento (los dos eran parientes lejanos). Elizabeth todavía vivía con la madre en Cassel. En 1516, Juan fue hasta Marburgo donde se celebraron las nupcias. Elizabeth solo paso a vivir permanentemente en la corte de Dresden en Enero de 1519. El casamiento se celebró el 7 de Junio de 1519 en Cassel.
Tal como a su madre, en Dresden, Elizabeth lucho constantemente por su independencia contra el duque Jorge, el Barbudo, y los oficiales de la corte. Juan, que estaba constantemente enfermo, tampoco se lograba imponerse delante de su padre dominador. El matrimonio no conseguía tener hijos y la presión de la corte para que esto sucediera llevo a que Elizabeth sufriese de insomnio crónico. Durante este período, Elizabeth mostro por primera vez a su personalidad y sus capacidades diplomáticas. Por ejemplo, consiguió que su hermano y su madre hicieran las paces cuando su madre quería que Felipe se volviese a casar después de la muerte de su esposa y este se negó a hacerlo. Elizabeth volvió a ser a mediadora entre los dos cuando volvió a haber tensión por causa de la Reforma en Hesse (su madre no quiso dejar su fe católica). Durante este período, Elizabeth también cuido del duque Mauricio de Sajonia.
Rochlitz y Schmalkalden
Cuando Juan murió el 11 de Enero de 1537, Elizabeth se mudo para Rochlitz, un distrito que había recibido por el derecho de viudez. Con todo, la corte de Sajonia no le quería dar un rendimiento independiente, lo que casi pasa por la misma situación que su madre. Sin embargo, Elizabeth consiguió evitar esta situación con la ayuda do hermano. Recibió el distrito de Rochlitz que incluía la ciudad y el castillo de Rochlitz, Mittweida y Geithain, y el distrito de Kriebstein que incluía Waldheim y Hartha. Por estas conquistas, su nombre aparece como "de Rochlitz".
Elizabeth permitió que los ciudadanos de sus territorios se convirtiesen al luteranismo a partir de 1537 mientras que el resto de Sajonia, que pertenecía a su suegro, siguió rigorosamente el catolicismo. Su hermano le envió el predicador protestante Johann Schütz en ese mismo año. Durante este período, Elizabeth se volvió consejera del príncipe-elector Mauricio de Sajonia cuando este sucedió a su padre. En Rochlitz, Elizabeth crio a su sobrina Bárbara, hija de su hermano Felipe, que sería condesa de Württemberg-Mömpelgard.
Elizabeth, princesa de Hessen y, por casamiento, princesa heredera de Sajonia ejerció un papel clave contra la oposición de su suegro, el duque Jorge, a la introducción de la Reforma Protestante en Sajonia. Ella también se empeñó en la nominación de clérigos protestantes en la región. Los monasterios permanecieron intactos.
En 1538 ella se integró a la Liga Esmalcalda, procurando por todos los medios de impedir la guerra.
Olimpia Fulvia Morata
Nacida en Ferrara, en 1526, falleció en Heidelberg, el 26 de Octubre de 1555, Olimpia era
una humanista italiana y protestanteque escribió numerosas obras
relacionadas con la religión y el pensamiento.
Su padre, Fulvio Pellegrino Morato,
era tutor de la Casa de Este, y
por esto, creció rodeada de conocimientos, aprovechando incluso las clases de
su padre a los jóvenes hijos del duque de Ferrara. A los doce años ya hablaba
con fluidez el latíny griego antiguo y
fue nombrada compañera de Ana de Esteen la corte donde pudo tener contacto
con la elite intelectual y acceso a las obras de Ciceróno de Calvino.
En
1546, dejó la corte para cuidar a su enfermo padre, además se ocupó de la
educación de sus hermanos. Su padre se había convertido al protestantismoy Olimpia no tardó en abrazar las
doctrinas de Luteroy Calvino. Al regresar a la corte, Ana
de Este se casó con Francisco de Guisa y pasó el tiempo estudiando filosofía
y manteniendo correspondencia con Gasparo Sardi, quien le
dedicó suDe Triplici
Philosophia.
Con
la nueva situación de Ana de Este, y después, la muerte de su padre en 1548 ya
poco la relacionaba con la corte de la casa de Este la cual acabó abandonando.
Un
año más tarde conocerá a un joven estudiante de medicina y filosofía en Baviera,
Andreas Grundler von Schweinfurt, con el que se casará en 1550 por la iglesia
protestante. Vivieron en Italia pocos años más ya que la pareja marcharía a
Alemania, donde Olimpia continuaría sus estudios, profundizando en textos
clásicos y la Biblia. En 1554, lo acompañó a su lugar de nacimiento donde había
sido enviado para curar a las tropas españolas.
En
1553 Alberto de Brandeburgo tomó posesión de Schweinfurt tras el asalto de esta ciudad por
parte de las tropas imperiales de Carlos V y hubieron de huir a Heidelberg porla defensa de Olimpia a la reforma
protestante. Buscaron refugio en diferentes cortes europeas lográndolo al fin,
en la corte de los Erbach. Pero lamentablemente Olimpia morirá dos años
después, el 26 de Octubre de 1555 en Heidelberg, a consecuencia de la epidemia
de peste que asolará distintas ciudades europeas. Tenía tan sólo 29 años.
Se
publicaron póstumamente por parte de su marido y de algunos amigos humanistas:
cartas, poemas y sus obras (entre estas sus misivas en latín y griego) póstumamente
en Basileaen el año 1558.
Obras fueron:
·Olympiae Fulviae Moratae Foeminaw doctissimae ac plane divinae Opera
omnia quae hactenus invenire potuerunt; cum erudotorum testimoniis et laudibus.
Hippolitae Taurellae Elegia elegantissima. Quibus Coelii S. C. selectae
Epistolae ac orationes accesserunt, Basilae, apud Petrum Pernam MDLXX
·Lettere, en
«Opuscoli e lettere di riformatori italiani del Cinquecento», Bari 1927
·Epistolario (1540-1555)
·Opere, a cura
di Lanfranco Caretti: vol. I, Epistolae; vol. II, Orationes,
Dialogi et Carmina, Ferrara, Deputazione Provinciale Ferrarese di Storia
Patria 1954.
Wibrandis Rosanblatt
Nacida en Bad Säckingen en 1504 y fallecida en Basilea, el 1 de noviembre de 1564, fue la mujer de tres famosos reformadores religiosos, que murieron antes que
ella: Johannes Oecolampadius(casados
entre 1528 y 1531), Wolfgang Capito(casados entre
1532 y 1541) y Martín Bucer(casados entre 1542 y 1551), compartieron su vida privada y
espiritual con ella.
Wibrandis era la
viuda de Ludwig Kellerantes de su casamiento con
Oecolampadius. Fue la madre de un total de 11 hijos e hijas.
Nació en 1504 en Bad
Säckingen y creció en Basilea. Vivió
en un tiempo de mucha turbulencia en Basilea, Estrasburgo y Cambridge.Aún
en condiciones difíciles, ella mantuvo la hospitalidad, acogiendo parientes
huérfanos y refugiados religiosos y se escribió con las esposas de varios
reformadores.
Murió víctima de la plaga que azotó Basilea en 1564.
El fin de semana del 26 y 27 de Septiembre realizamos nuestro Encuentro Anual de Mujeres Sureñas, en Bahía Blanca, Castelar 2257, este año con la temática "Comencemos a contar desde el 2". Sábado de Taller:
Después de compartir un desayuno, las mujeres fueron al templo en donde había dos círculos de sillas con centros diferentes. En el primero, que es donde trabajamos de mañana, había fotos y papeles desparramados.
Cada una tenía que elegir la mujer que más le gustara o intrigara. Algunas tuvieron el criterio del largo del texto, ya que la segunda consigna fue que leyeran el texto y luego lo presentaran a las demás.
En la mesa había seis historias de mujeres de la Reforma. Mujeres que muy poco se sabe de ellas, pero que han sido preponderantes en tu tiempo y entorno.
Silvia eligió a Catarina von Bora, que para su sorpresa, era la mujer de Lutero.
Catarina era una de las monjas que se escaparon del convento en complicidad con un comerciante, en barriles de pescado. A pesar de su juventud era una mujer determinante y muy fuerte. Lutero aprendió a amarla y valorarla, ya que era una persona muy desenvuelta e inteligente, además de muy buena compañera.
Marcia no eligió, sino que tomó la mujer que quedó en la mesa.
Le tocó hablar sobre Herzoguin Elisabeth von Rochlitz, hermana de Felipe de Hesse. Su característica principal fue la diplomacia y su habilidad para mediar. Llegó a ser consejera del príncipe - elector Mauricio de Sajonia.
María Esther eligió a Argula von Grumbach.
Argulla fue una intelectual de la Reforma, realizó cantidad de escritos y sobre todo panfletos. Su forma de escribir era muy sencilla pero a la vez profunda, por eso la apreciaban mucho. Muy amiga de Lutero, sufrió un matrimonio violento que se acrecentó al ser repudiada por la Iglesia de Roma.
Graciela presentó a Wibradis Rosenblatt.
Wibrandis se casó y enviudó cuatro veces, las tres últimas con personajes importantes de la Reforma y compañeros de Lutero: Oecolampadio, Capito y Bucero. Uno de sus gran dones fue la hospitalidad.
Ely elkigió a Brigitta Wallner, de quien no queda ninguna pintura ni dibujo que la recuerde, sólo la lápida de su tumba.
Brigitta era cochera y "contrabandista" de Biblias. Vivió en el tiempo de la Contrarreforma, y con valentía se asumió como luterana. Su comunidad la acompañó y apoyó.
Linda presentó a Olimpya Fulvia Morata, que a diferencia de las demás mujeres, era italiana.
Olimpya era una mujer instruida, intelectual, que adhirió al pensamiento de la Reforma. Su esposo la acompañó, incluso en los momentos en donde debió huir por sus ideas. Una vez fallecida, publica sus obras.
Y aquí las tenemos: mujeres valientes, modelo para las seguidoras de Cristo,
valientes como las que están debajo del afiche que formamos la mañana del sábado.
De tarde vimos cómo surge el patriarcado y cómo llega a su punto máximo con el modelo capitalista
Luego de aclarar y explicar algunos puntos, además de analizar cómo este modelo está tan incorporado dentro nuestro que nos cuesta pensar de que surjan cambios estructurales.
Entonces vimos el video en donde presenta una experiencia de cambio positivos en una población de monos en el Japón. Vimos que las actitudes, cuando se repiten, llega un momento en que el cambio se concreta.
Nos trasladamos al otro círculo de sillas, y compartimos nuestras vidas, con nuestras preocupaciones, problemas y anhelos.
Como alrededor del fogón, pudimos pensar en que somos las mujeres las que, como transmisoras y cuidadoras, tenemos que accionar los cambios en paz y amor.
Cada una, por turno fue compartiendo sus sentimientos, pasando una naranja, que "daba la palabra", así nos escuchamos entre todas y las más silenciosas también tenían su oportunidad.
Finalizamos la jornada con un escrito anónimo que dice:
"Una aramea errante
fue mi madre.
En Egipto dio a luz esclavos.
Luego llamó al Dios de nuestras madres
Sara, Agar,
Rebeca, Raquel, Lea.
¡Alabado sea Dios que escucha siempre!
Una guerrera, juez y ramera fue mi
madre.
Dios la usó de vez en cuando.
Lo que ella dio, fue de buena gana.
Rahab, Jael, Débora, Judith.
¡Alabado sea Dios que recibe siempre!
Una virgen galilea fue mi madre.
Dio a luz nuestra Vida y Esperanza,
y una espada traspasó su propia alma.
¡Alabado sea Dios que ama para siempre!
Una testigo de Cristo resucitado fue mi
madre.
Relató lo que dijeron los ángeles.
Los apóstoles pensaron que era cosa de
mujeres.
María, María Magdalena, Juana y otras
con ellas.
¡Alabado sea Dios que vive para siempre!
Una mujer cristiana fiel fue mi madre.
Una mística, una mártir, una santa.
Magdalena, Linda, María,
Silvia, Eli, Graciela, Nelly, Lidia, Mariela y tantas otras
Alabemos a Dios que
nos hizo,
Dios que nos salva,
Dios que nos guarda a todos para siempre."
Domingo de Culto
El domingo cerramos el Encuentro con un culto muy especial, centrado en el círculo como el ciclo de la vida
pero también de nuestras emociones y relaciones, con la canción "El círculo" de Kevin Johansen.
Luego compartimos las palabras de Alce Negro, un chamán de la tribu Sioux Oglala:
“Habrás advertido que todo lo que hace un indio tiene forma de círculo, y es así porque el Poder del Mundo siempre trabaja en círculos, y todas las cosas tienden a ser redondas... El firmamento es esférico, y he oído que la Tierra es redonda como una bola y que las estrellas también lo son. Cuando su máxima furia se desata, el viento se arremolina. Los pájaros hacen sus nidos en forma de círculo, pues su religión es la misma que la nuestra... Incluso las estaciones, en su metamorfosis, describen un gran círculo y retornan siempre a su punto de partida. La vida del hombre es un círculo que nace y termina en la infancia, y lo mismo les ocurre a todas las cosas conectadas con el movimiento de ese poder.
Invocamos al Espíritu de Dios, en vez del tradicional Padre, ya que el Espíritu, ruaj en hebreo, es una palabra femenina:
"Espíritu de Vida, hoy recordamos a las mujeres renombradas y anónimas quienes, a través del tiempo, han usado el poder y los dones que les diste para cambiar el mundo.
Permite que su ejemplo nos ayude a descubrir en nosotras tu poder y la manera de usarlo para traer el Reino de Justicia y Paz.
Recordamos a Eva, símbolo de la capacidad que poseemos todos los seres humanos para crear.
Recordamos a Sara, quien con Abraham contesto el llamado de Dios a dejar su tierra natal y poner su fe en un pacto con el Señor.
Recordamos a Agar, quien despreció la opresión y la explotación y se atrevió a dialogar con el Señor y a ponerle nombre a Dios.
Recordamos a Esther y Débora, quienes por hechos de valor individual salvaron la nación.
Recordamos a María, la madre de Jesús, que se hizo cómplice de Dios en el proyecto de la liberación del pueblo.
Recordamos a María Magdalena y las otras mujeres que siguieron a Jesús, a quienes no se les creyó cuando anunciaron la resurrección.
Recordamos a Febe y Priscila y a las otras mujeres que fueron líderes en la iglesia primitiva.
Recordamos a las abadesas de la Edad Media que mantuvieron con vida la fe y el conocimiento.
Recordamos a Herzogin Elisabeth von Rochlitz, Brigitta Wallner, a Argula von Grumbach, a Wibrandis Rosenblatt, a Catarina von Bora y a Olimpia Fulvia Morata que desafiaron la corrupción de la iglesia durante el tiempo de la Reforma Protestante y arriesgaron sus vidas en su afán de dar tu testimonio.
Recordamos a nuestras madres y abuelas cuyas vidas dieron forma a la nuestra.
¡Adoremos al Espíritu Creador y soplo de Vida!"
Cantamos una canción
y compartimos el mensaje de Lucas 7:36-49, de la mujer pecadora pública que entra a la casa de Simon, el fariseo, para agasajar a Jesús y declararle su amor.
Luego confesamos nuestra fe con el Credo de la Mujer:
"Creo
en Dios, que creó a la mujer y al hombre a su imagen, que creó al mundo y
encomendó a los dos sexos el cuidado de la tierra.
Creo
en Jesús, Hijo de Dios, nacido de una mujer, María, que escuchaba las mujeres y
las apreciaba, que moraba en sus casas y hablaba con ellas sobre el Reino, que
tenía mujeres discípulas que lo seguían y lo ayudaban con sus bienes.
Creo
en Jesús, que habló de la teología con una mujer junto a un pozo, y le confió
por primera vez que Él era el Mesías, que la alentó a que fuera a la ciudad y
contara las grandes nuevas…
Creo
en Jesús, sobre quien una mujer derramó perfume en casa de Simón, que reprendió
a los hombres invitados que la criticaban; que curó a una mujer en sábado y le
restableció la salud, porque era un ser humano.
Creo
en Jesús, que consideraba el embarazo y nacimiento con veneración, como un
acontecimiento desgarrador, una metáfora de transformación, un nuevo nacer de
la angustia al gozo.
Creo
en Jesús, que se comparó a la gallina que abriga a sus polluelos bajo sus alas.
Creo
en Jesús, que se apareció primero a María Magdalena y la envió a transmitir el
asombroso mensaje: vayan y cuenten…
Creo
en la universalidad del Salvador, en quien no hay judío ni griego, ni esclavo
ni libre, hombre ni mujer, porque todos somos uno en la salvación.
Creo
en el Espíritu Santo, que se mueve sobre las aguas de la creación y sobre la
Tierra.
Creo en el Espíritu Santo, el
Espíritu femenino de Dios, quien nos creó y nos dio nacimiento y al igual que
la gallina a sus pollitos, nos cubre con sus alas. Amén.
¡Nosotros
te agradecemos, Dios, nuestro creador!"
Para la oración de intercesión compartimos estas palabras la uruguaya Simone Seija Paseyro:
"Alguien me dijo que no es
casual...que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la
vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos
fuimos del mismo clan.
Pasan las décadas y al
volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que
las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con
labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa,
consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la
cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las
mujeres se juntan alrededor de "un fuego", nacen fuerzas, crecen
magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean,
unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa
de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el
galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor
de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos
necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de
las otras.
Las de adolescentes después
de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de
"veníte el sábado" porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que
escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas,
a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y
entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que
siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin
excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no
existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada...y sin
embargo...detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos
dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos.
Amamos. Fuimos y somos
amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir
que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los
casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas
veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un
hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles
a caminar.
Pasamos noches en blanco,
noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de
estrellas y noches desangeladas.
Hicimos el amor, y cuando
correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas
e inevitablemente, herimos.
Entonces...los cuerpos
dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que
nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca
dejamos de estar.
Porque juntas construimos
nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se
empezaba a erigir.
Somos más sabias, más
hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de
alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo
éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al
vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.
Porque cuando las cabezas de
las mujeres se juntan alrededor "del fuego" que deciden avivar con su
presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía.
Como siempre. Como nunca.
Como toda la vida.
Para todas las brasas de mi vida, las que arden
desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón."
Luego, pasándonos la naranja, como el bastón de la palabra, pero en la frescura y la riqueza de la fruta, cada uno compartió algunos pensamientos, finalizando con el Padrenuestro, en círculo y tomados de las manos.
"Antiguamente
cuando una mujer se casaba, se llevaba una brasa de la cocina de su madre para
comenzar el fuego de su propio hogar. Hoy el símbolo de esa brasa son las velas pequeñas que están sobre el altar. Que este el Espíritu de Vida que hoy nos ha acompañado
siga ardiendo en nuestros hogares hasta que volvamos a reunirnos alrededor del
fuego, es nuestro círculo, que nos da vida, nos anima, nos transforma y nos da
el valor para creer que nada es imposible para Dios, y que espera que por fin
construyamos ese Reino que creó para nosotros, que Jesús predicó y que nos toca
a nosotros y nosotras hacer realidad. ¡Que Dios los y las bendiga!
Finalmente cada uno tomó su "brasa"/vela y se la llevó como un símbolo de pertenencia y unidad.
Aquí está nuestro pequeño grupo de este año:
Ely, Silvia, Graciela, María Esther, Estela, Linda y Marcia.
Dios quiera que nos animemos a formar otros círculos en nuestras comunidades para que, así como una piedra al tirarse al agua forma círculos que crecen, nosotras también podamos crecer, en nuestro interior y en cantidad.
¡Gracias por la buena onda!
La Congregación SEMILLAS DEL SUR de la Iglesia Evangélica del Río de La Plata tiene su razón de ser en la propagación, el afianzamiento y la conservación de la fe en el Señor de la Una-Santa, universal y apostólica Iglesia, fe cuyo fundamento es el Evangelio de Jesucristo, tal como nos ha sido legado en el Antiguo y en el Nuevo Testamento de las Sagradas Escrituras y que esta Iglesia, consciente del mandato misionero que le ha sido confiado, confiesa conforme a los credos de la Iglesia Primitiva (Apostólico, Niceno y Atanasiano, los artículos de fe de la Reforma; en especial el Catecismo Menor de Lutero, el Catecismo de Heidelberg y la Confesión de Augsburgo) y los consensos y acuerdos ecuménicos más recientes (en particular la Declaración de Barmen y la Concordia de Leuenberg), reconociendo hallarse vinculada y comprometida por la fe con las iglesias que participan del movimiento ecuménico, principalmente, por sus orígenes, con la Iglesia Evangélica en Alemania. Tiene por objeto la práctica del culto evangélico, la formación cristiana y el cumplimiento de los postulados que definen la responsabilidad social inherente al cristianismo, en especial la defensa y promoción de los derechos humanos y la preservación del medio ambiente. Para el cumplimiento de tales finalidades habrá de promover la vida espiritual en sus diversas manifestaciones, dedicará particular atención a las relaciones ecuménicas y al fomento de las mismas, procurará la formación de comunidades cristianas, el afianzamiento de la comunión de sus miembros, tendiendo a consolidar y estrechar la unidad de las comunidades y congregaciones y velará por el mantenimiento de la disciplina eclesiástica.
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