





El 8 de marzo de este año el Prof. Dr. René Krüger dictó una conferencia en la Universidad Católica de Córdoba, en el marco de un curso bíblico intensivo organizado por el Sacerdote encargado de la formación bíblica en toda la Diócesis. La UCC pertenece a los Jesuitas.
Todo este movimiento académico es bastante "normal" en el mundo universitario; pero lo que no es tan común es el hecho de que el afiche de promoción publicado por la Universidad jesuítica anuncie la conferencia de un teólogo protestante con una imagen muy especial y de hondo contenido que expresa prácticamente la esencia del Protestantismo. El afiche contiene un cuadro que se halla en la Iglesia Santa María de la Ciudad de Wittenberg, pintado por Lucas Cranach el Viejo, el conocido pintor de la Reforma.
Muestra a Lutero en el púlpito, predicando: con una mano señala al texto bíblico y con la otra al Cristo Crucificado. Del otro lado se encuentra la comunidad, recibiendo el mensaje. Lucas Cranach logró poner así en imagen los principios de la Reforma: Sola Scriptura, Solus Christus; y de ellos se desprende Sola Gratia y Sola Fide. Nada menos que la esencia misma de la Reforma.
Este cuadro se halla debajo de un tríptico que muestra los sacramentos: Melanchon bautizando, una comunidad de Reformadores alrededor de la Mesa del Señor, un Reformador tomando la confesión (para Lutero aún fue sacramento).
Quien quiera obtener una visión completa del altar con el conjunto del cuadro y el tríptico, queda invitado a visitar la siguiente página:
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/09/Wittenberg_Stadtkirche_1.jpg
El empleo de un cuadro tan caro a la herencia protestante por una Universidad Católica es una elevada muestra de la buena colaboración entre nuestras Iglesias en el campo académico y bíblico. Sería magnífico si semejantes ejemplos hicieran escuela.
René Krüger
Que el Señor le tenga en su Gloria.
La iglesia Evangélica Luterana en Chile viene a expresar su dolor por el cobarde asesinato de Daniel Zamudio; la mano de Caín que se alza contra el hermano, sigue actuando en la humanidad. En la mano de sus asesinos de la sociedad que discrimina, elimina, invisilibiliza, destruye con violencia física, ideológica, política y religiosa con la pretensión hegemónica y totalitaria, de quienes se ponen por encima de la humanidad.
Nuestro dolor se une al de su familia, de sus amistades, al de todas y todos los que sufren la exclusión, la discriminación, la intolerancia y el odio; esperando que su sacrificio no será en vano. También al de todos los Danieles y Danielas. Daniel somos todos, hoy le golpearon y nos golpean a todos, mañana estaremos a merced del fanatismo y la cultura de Caín.
No debemos engañarnos arrinconando la culpa en dos o tres ocasionales torturadores, porque el sadismo de nuestra cultura, que hace del vejamen, una práctica diaria de la vida en sociedad, es más sutil y peligroso. Hasta con la Biblia algunos golpean a quienes son y viven diferente, tenemos internalizados los valores deshumanizantes.
Instamos a los poderes del Estado a aprobar los instrumentos que detengan esta barbarie, por una Ley que establezca, además del castigo, políticas de Estado en todos los ámbitos y que promueva los derechos humanos, el valor y la dignidad de todos y de todas; que la aceptación de la diversidad atraviese los diseños curriculares de todo el sistema educativo; y se sancione la justificación del odio y la intolerancia en cualquier ámbito. Pedimos y exigimos con suma urgencia las leyes en proceso. Y que el peso de ley sea un disuasivo para quienes no quieren escuchar.
“Hermanos míos fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza” Efesios 6,10
Pastor Luis J. Alvarez
Presidente de la Iglesia Evangélica Luterana en Chile
IELCH