¡Y esto es con bailongo!
miércoles, 2 de junio de 2010
martes, 1 de junio de 2010
Unos pequeños que la pasaron bien
Viajecito diario
Todos los días viajábamos de Meliquina hasta San Martín de los Andes, pero como salíamos cuando todavía estaba saliendo el sol, sacamos las fotos del viaje de vuelta, ya que queríamos compartir con ustedes esos 50 km. de aventura.
Miren el camino serpenteado y los colores de la vegetación, ¡una maravilla! Esta es la ruta.
Después tomábamos una calle de tierra, que está siendo ensanchada y mejorada. El recorrido era casi todo al lo largo del lago Meliquina.
Un paraíso en la montaña
Ellos viven en lo alto de la montaña a orillas del lago Meliquina hace muy poco, y han decido afinacrse aquí porque ambos aman la tranquilidad de la montaña.
No podía más que compartir esto con todo ustedes, ya que no se puede contar con palabras. Dios, a la hora de usar el pincel es el mayor artista.
¡Gracias Judith, por permitirnos entrar en tu casa y disfrutar un poco de tu paraíso! ¡Que Dios te bendiga a vos y a toda tu amplia y hermosa familia!
Estela
Taller de Biblia y culto en la comunidad de San Martín de los Andes
En ese lugar desarrollamos las actividades de ese fin de semana.
Vimos cómo Rut, al igual que muchas de nosotras, es una mujer que se las rebusca. También pudimos reflexionar sobre el acompañamiento mutuo que nos hacemos las mujeres en la hora de la necesidad y el dolor.
También aproveché la oportunidad para invitarlas personalmente para nuestro Encuentro de Mujeres y nuestro Retiro en Las Grutas.
Era domingo de Trinidad, y lo recordamos recordando la explicación de Martín Lutero del Credo, en el Catecismo Menor.
Estela Andersen
"Matrimonios del mismo sexo"

1. Que como Iglesias herederas de la Reforma del siglo XVI el fundamento de nuestra vida y testimonio es el Evangelio de Jesucristo, es decir, el anuncio de la salvación por la sola gracia, por la sola fe, por solo Cristo (cf. Romanos 3, 22ss). De allí surge que no es lo que somos u hagamos los seres humanos lo que define nuestra situación delante de Dios, sino lo que Dios hizo en Jesucristo en favor nuestro. Por lo tanto, quienes hacen de la orientación sexual de una persona un criterio condicionante de su relación con Dios, por ejemplo excluyendo a los homosexuales – por su condición de tales – del amor y de la gracia de Dios, incurren en un grave error.
2. Que no hay obra o cualidad humana que defina de por si la pertenencia a la Iglesia, tampoco en el terreno de la orientación sexual. La iglesia debe estar abierta a toda persona que responda con fe a su bautismo y al mensaje del Evangelio de Jesucristo. Pues con la fe se establece una nueva identidad, que relativiza todas las identidades anteriores, sean étnicas, sociales, sexuales o de cualquier otro tipo (cf. Gálatas 3, 26-28). Así pues, quien hace de la orientación sexual una condición a partir de la cual se decide o condiciona la pertenencia a la iglesia, comete un grave error.
3. Que el contrato matrimonial es una institución exclusivamente de orden civil, sujeta desde sus inicios a cambios y transformaciones a partir de la situación histórica y específica de las sociedades en que se desarrolló. Dicha institución debe permanecer abierta a las modificaciones que garanticen el mejor marco de convivencia saludable para los contrayentes que la integran, así como para los hijos que sean educados en su seno. De acuerdo con nuestra ética evangélica también la comunidad matrimonial y familiar encuentra su fundamento y guía en el triple mandamiento del amor a Dios, al prójimo y a sí mismo (cf. Mateo 22, 34-40).
4. Que reconocemos al Estado su legítima potestad de legislar con la finalidad de asegurar la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos, en vistas a afianzar una convivencia basada en la justicia y la paz. En ese sentido valoramos positivamente toda iniciativa tendiente a reparar situaciones de injusticia y discriminación sufridas por minorías en nuestra sociedad. Según nuestro punto de vista este es el caso del proyecto de ley que está en tratamiento en el parlamento argentino sobre la institución del matrimonio entre personas de un mismo sexo.
5. Que nuestro apoyo a esta medida, tendiente a reconocer sus derechos democráticos a personas hasta ahora marginalizadas, nos compromete a trabajar en la construcción de un país más justo e inclusivo. En ese sentido reconocemos que nuestro compromiso no siempre ha tenido la claridad y consecuencia que dicha tarea demanda. Ello nos obliga a revisar críticamente, a la luz de la Palabra de Dios, las formas concretas en que se desarrolla nuestra vida y misión, a fin de superar en el seno de nuestras propias comunidades aquellas posturas y actitudes que de una u otra forma contradicen el mandato que tenemos como Iglesia de Jesucristo.
Pastor Federico H. SchäferPresidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata
Pastor Alan EldridPresidente de la Iglesia Evangélica Luterana Unida
Buenos Aires, 31 de mayo de 2010.-
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