sábado, 16 de mayo de 2020

La iglesia del Dios viviente

“Espero ir pronto a verte; pero te escribo esto para que, si me retraso, sepas cómo debe portarse uno en la familia de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, la cual sostiene y defiende la verdad.”
1 Timoteo 3,14-15


“Un sábado por la noche el pastor de una iglesia estaba preparando su sermón para el domingo por la mañana. El cansancio lo rindió y se quedó dormido. Soñó que estaba ya ante su auditorio predicando en el templo. Cuando había leído la cita que le iba a servir de base para el sermón, notó que había entrado una persona nueva; su rostro revelaba cierta tristeza; sus ojos eran de una mirada dulce pero al mismo tiempo muy penetrante. El auditorio estaba lleno, y el desconocido no encontraba asiento y nadie se movió a ofrecerle un lugar; al fin encontró un rinconcito y se sentó a oír la predicación; el predicador no pudo separar su vista de aquel oyente. Cuando terminó el culto, se bajó prestamente del púlpito para ir a saludar al visitante; pero no lo alcanzó; preguntando si alguien lo conocía, le dijeron: Fue Cristo quien asistió a la iglesia. En esto despertó muy impresionado y se preguntó a sí mismo: Si Cristo viniera en persona a mi iglesia, ¿aprobaría lo que estoy haciendo y lo que hace mi congregación? Y desde ese momento se propuso ser más fiel obrero del Señor.” ¿Y nosotros? ¿Somos familia de Dios, iglesia del Dios viviente? El mundo solo podrá ver y creer en el resucitado cuando la experiencia de nuestras vidas y de nuestras comunidades de fe así lo testimonie y manifieste. Iglesia de Cristo, cuerpo del Señor, hoy, aquí. 

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