viernes, 4 de diciembre de 2009

Los devocionales

Todos los devocionales fueron acompañados por música suave, la relajación corporal, dejarse llevar por las palabras y la música y la respiración profunda y consciente.

Viernes 27 a la noche:

Miren el pañuelo…
(música) respiren suavemente y déjense llevar por la música a través de movimientos suaves…

imagínense ustedes como la seda: suave y fuerte a la vez. Todas ustedes son como la seda suave, sutil, aunque fuerte y resistente a la vez. Entren en un mar de sedas, envuélvanse en su delicadeza y sientan en su piel sus caricias que van suavizando sus vidas, sus almas y su ser. Busquen esa parte de ustedes que es como la seda y ¡denle vida! Déjense llevar por la sensación resplandeciente de cada una ustedes. Dejen que sus sentimientos sean tersos y que sus pensamientos fluyan con suavidad para llegar a sus almas y sentir que todo su ser es realmente seda.
Allí encontrarán su primer concepto, único e irrepetible, pues lo descubrirán a través de los sentidos y no de lo racional. Disfruten de esas sensaciones y déjenlas registradas en sus almas como parte de la nueva visión de cada una de ustedes como Mujer.
Salmo 4

Cuando clamo, respóndeme, oh Dios mi justiciero,
en la angustia tú me abres salida;
tenme piedad, escucha mi oración.
Ustedes, hombres, ¿hasta cuándo serán torpes de corazón,
amando vanidad, rebuscando mentira?

¡Sepan que mi Señor mima a su amiga,
mi Señor escucha cuando yo le invoco.

Tiemblen, y no pequen;
hablen con sus corazones en la cama ¡y silencio!
Ofrezcan sacrificios de justicia y confíen en mi Señor.

Muchos dicen: "¿Quién nos hará ver la dicha?"
¡Alza sobre nosotros la luz de tu rostro!

Mi Señor, vos has dado a mi corazón más alegría
que cuando abundan ellos de trigo y vino nuevo.

En paz, todo a una, yo me acuesto y me duermo,
pues tú solo, mi Señor, me asientas en seguro. Amén.

Sábado 28 a la mañana:

Imagínense que son agua. El agua que fluye, se amolda a cualquier recipiente y, sobre todas las cosas, puede horadar la piedra. Esa agua que todo lo inunda y que no opone resistencia, sólo se amolda, pero mantiene su intimidad de agua, aunque sea en una sola gota. Ella pertenece al océano, aquel que guarda toda la fuerza y la majestuosidad, abarcando lo inconmensurable. Es el agua la que alimenta el suelo y se evapora en sutiles nubes de blanca pureza que luego bañan la tierra, fertilizándola, a través de la lluvia.
Dejen que su propia agua en los sentimientos se inunde y llegue a cada parte de su ser; dejen aflorar sus sentimientos, dejen correr el agua por sus mejillas y limpiar las angustias y pesares para poder nutrir sus propias vidas. Remóntense al agua uterina, cuando flotaban cálidas y protegidas en un lugar de ecos de corazón, sonidos atenuados y calidez materna.
Rompan como las olas del mar con fuerza y la potencia que sólo sus acciones pueden tener para luego llegar a la orilla, cálida, transparente y espumosa, para bañar las playas de la mente en calma de su ser interior. Busquen el concepto del agua en sus propias existencias y encontrarán suavidad y fuerza.

Salmo 29

¡Rindan a mi Señor, hijos de Dios,
rindan a mi Señor gloria y poder!

Rindan a mi Señor la gloria de su nombre,
póstrense ante mi Señor en esplendor sagrado.

Voz de mi Señor sobre las aguas;
el Dios de gloria truena,
¡es mi Señor, sobre las muchas aguas!

Voz de mi Señor con fuerza,
voz de mi Señor con majestad.

Voz de mi Señor que desgaja los cedros,
mi Señor desgaja los cedros del Líbano,
hace brincar como un novillo al Líbano,
y al Sarión como cría de búfalo.

Voz de mi Señor que afila llamaradas.

Voz de mi Señor, que sacude el desierto,
sacude mi Señor el desierto de Cadés.

Voz de mi Señor, que estremece las encinas,
y las selvas descuaja,
mientras todo en su Templo dice: ¡Gloria!

Mi Señor se sentó para el diluvio,
mi Señor se sienta como rey eterno.

Mi Señor da el poder a su pueblo,
mi Señor bendice a su pueblo con la paz. Amén.

Sábado 28 a la noche:

Imagínense que son la luna. Ese astro refleja la luz del sol pero mantiene su oscuridad, su misterio, su fuerza de atracción hacia la Tierra y su influencia sobre los elementos, las emociones y la personalidad. Esa característica netamente femenina de misterio y atracción es la que brilla en la oscuridad de la noche, iluminando el camino. Es la que se enciende dentro de ustedes con todas sus fases: creciente, llena, menguante y nueva. Déjense bañar por su brillo permitiendo que ilumine la oscuridad de sus almas llenándolas de vida y dándoles a las sombras de sus mentes la posibilidad de llegar a la luz que lleve claridad a sus pensamientos.
Busquen en la Luna llena el aullido de la “loba” que hay en ustedes, déjenla ser y que sus instintos se despierten nutriendo la parte salvaje de sus noches femeninas. Permitan que su sensualidad aflore como las siluetas a la luz de esa maravillosa luna. Transformen sus vidas en el creciente de sus fases y denle creatividad a sus almas; dejen que crezca en ustedes la mujer intuitiva y espiritual. Guarden para su ser la Luna menguante, y encuentren la calma de sus espíritus en el reposo de la luna nueva, ahorrando fuerzas, pero preparando el nuevo ciclo, y convirtiéndose en semilla de una nueva mujer.
Busquen esos conceptos dentro de ustedes y hallarán esa feminidad que cambia constantemente, generando ciclos de renovación energética.

Salmo 148

¡Aleluya!

¡Alaben a mi Señor desde los cielos,
alábenle en las alturas,

alábenle, ángeles suyos todos,
todas sus huestes, alábenle!

¡Alábenle, sol y luna,
alábenle todas las estrellas de luz,

alábenle, cielos de los cielos,
y aguas que están encima de los cielos!

Alaben ellos el nombre de mi Señor:
pues él ordenó y fueron creados;

él los fijó por siempre, por los siglos,
ley les dio que no pasará.

¡Alaben a mi Señor desde la tierra,
monstruos del mar y todos los abismos,

fuego y granizo, nieve y bruma,
viento tempestuoso, ejecutor de su palabra,

montañas y todas la colinas,
árbol frutal y cedros todos,

fieras y todos los ganados,
reptil y pájaro que vuela,

reyes de la tierra y pueblos todos,
príncipes y todos los jueces de la tierra,

jóvenes y doncellas también,
viejos junto con los niños!

Alaben el nombre de mi Señor:
porque sólo su nombre es sublime,
su majestad por encima de la tierra y el cielo.

Él realza la frente de su pueblo,
de todos sus amigos alabanza,
de los hijos de Israel, pueblo de sus íntimos. Amén.

Domingo 29 a la mañana:

Imagínense un cántaro y ubíquense en su interior. Ese interior que cobija, guarda e incluye es la naturaleza femenina de contener un ser, de aceptar en su interior y proteger. Encuentren en su propia interioridad ese cántaro que guarda todo el contenido de la vida misma protegiéndola y permitiendo su estancia, para luego vaciarse en busca de un nuevo contenido que cobija al amor. Dejen que ese cántaro se llene de su espíritu creativo, de sus seres radiantes y la capacidad de contener, proteger, abarcar y resguardar sus almas en el momento en que necesiten cobijo, tal como nuestros ancestros enterraban a sus muertos en una vasija de barro para luego poder renacer de ese vientre en un nuevo ser. Encuentren en la vasija contenedora, esa posibilidad de protección y cobijo y llévenla a sus corazones para que siempre puedan disponer de ese espacio de silencio y calma para sus mentes.
Busquen en cada parte de su ser estos conceptos que, sin ser literales ni físicos, son parte de la naturaleza femenina que albergan sus almas. Déjense llevar por las sensaciones que son la expresión de la Mujer por naturaleza, las emociones y la percepción de otra forma de ver las cosas. Busquen esos conceptos en ustedes, que las lleven a verse tal como son, esa parte de ustedes que por un motivo u otro está olvidada o guardada profundamente, con una necesidad imperiosa de aflorar y llevar a la luz esta forma de ver la dualidad que existe y que debe llegar a ser un ser íntegro.
Salmo 131

No está inflado, mi Señor, mi corazón,
ni mis ojos subidos.

No he tomado un camino de grandezas
ni de prodigios que me vienen anchos.
No, mantengo mi alma en paz y silencio
como niño destetado en el regazo de su madre.
¡Como niño destetado está mi alma en mí!
¡Espera, Israel, en mi Señor desde ahora y por siempre! Amén.

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